Tras 11 años de arduo trabajo, Colombia ve la luz al final del Túnel de la Línea.

Con el esfuerzo de más de 6.000 personas, once años de trabajo y una inversión de 1 billón de pesos, se hizo posible la megaobra de infraestructura más importante en la historia de Colombia: la construcción del túnel de La Línea, que conecta al puerto de Buenaventura con el centro del país y que este viernes es entregada al país por el presidente Iván Duque Márquez.

“Este no es el triunfo de un Gobierno ni de un Presidente ni de los funcionarios del Estado, es el triunfo de todo un país», precisó el jefe del Estado al destacar los alcances de la obra.

«Esta es la demostración de lo que somos capaces de lograr como sociedad, cuando tenemos perseverancia, sentido de trabajo en equipo», puntualizó Duque al reseñar que con la inauguración de este viernes «estaremos homenajeando a todos esos trabajadores que, con tanto denuedo, han dado lo mejor para que Colombia tenga el túnel más largo de América Latina”.

En el programa Prevención y Acción, al hacer referencia a la entrega del Túnel de La Línea, Duque destacó que los colombianos pueden ver que “en medio de esta pandemia (el Covid-19), este proyecto salió adelante y los bioprotocolos, el distanciamiento y la cultura ciudadana, también están presentes en lo que significa, quizás, la obra más importante de la historia de la ingeniería en nuestro país”.

El Mandatario recordó que cuando se decretaron los Aislamientos Preventivos Obligatorios se decidió, el 11 de abril, el restablecimiento de las obras públicas, cumpliendo todos los protocolos para evitar contagios.

“Una de esas obras, que nosotros teníamos pensado entregar meses atrás, era el Túnel de La Línea, se tuvo que enfrentar una situación compleja en términos del covid-19, se aplicaron protocolos, se aplicaron normas de distanciamiento y todos los trabajadores, hombres y mujeres, héroes y heroínas, estuvieron trabajando intensamente en este proyecto que mañana estaremos inaugurando”, aseguró.

Reiteró que esta obra “representa el triunfo más grande de nuestra ingeniería”, en la medida en que consideró que “es un proyecto que fue soñado hace más de 100 años y, prácticamente, hace menos de 20 años empezamos este proceso, un proceso muy exigente que demandó el trabajo de muchas personas que, con una gran mística, fueron sacando adelante esta iniciativa”.

Dijo, además, que cuando comenzó su Gobierno “encontramos la obra relativamente paralizada, con un avance cercano al 55–56 por ciento y, en 2 años, hemos logrado completarla y mañana la estaremos inaugurando”.

Finalmente, anotó que este túnel conectará a los departamentos del Tolima y Quindío y es una demostración “de nuestro propio Ingenio, nuestra propia creatividad, pero –también– va a representar un símbolo en medio de esta pandemia y es que en medio esa circunstancia tan difícil para el mundo para América Latina para Colombia no desfallecemos y la sacamos adelante”.

El nuevo Túnel de la Línea, que conecta los municipios de Cajamarca (Tolima) y Calarcá (Quindío), contó con una inversión superior al $1 billón.

Esta monumental obra, con una longitud de 8,65 kilómetros que atraviesan la compleja Cordillera Central, se convierte en el túnel carretero más largo de América Latina y en la obra más representativa de la ingeniería colombiana.

Para lograr este objetivo, el Instituto Nacional de Vías (Invías), entidad adscrita al Ministerio de Transporte, desarrolló un minucioso y disciplinado plan estructurado por fases para determinar las obras a ejecutar y dio como resultado una doble calzada de 30 kilómetros entre Cajamarca y Calarcá, con 31 viaductos, 25 túneles y 3 intercambiadores viales para atravesar la cordillera Central.

El Túnel de La Línea es parte de una vía estratégica para impulsar la economía y competitividad del país que, al reducir costos de operación, y busca una mejor comercialización de productos que pasan por el puerto de Buenaventura, el principal sobre el Pacífico. Además, comunicará en menor tiempo ciudades capitales del suroccidente como Cali (Valle del Cauca) o Armenia (Quindío) con Bogotá.

Junto al Túnel de La Línea, el Gobierno le entregará a los colombianos otros 4 túneles, 5 viaductos, 2 intercambiadores viales y 13,4 kilómetros de vía nueva que conforman una parte de la doble calzada que conecta los municipios de Cajamarca y Calarcá.

En abril de 2021 se pondrá en servicio la totalidad del Cruce de la Cordillera Central, gran proyecto del que el Túnel de La Línea hace parte. Para este ambicioso y novedoso proyecto, que contempla la construcción total de 60 obras, el Invías ha destinado $2,9 billones.

El proyecto habría podido quedar en solo un deseo de no ser por la decisión del Gobierno nacional de emprender la excavación del túnel piloto en enero de 2005, que implicó la perforación de 200.000 m3 de roca y requirió de maquinaria especializada debido a las características especiales de la cordillera central, así como de la construcción de una planta de tratamiento de aguas residuales con capacidad para tratar 200 litros por segundo. Esta decisión fue determinante, pues no solo dio luces sobre la viabillidad del mismo, sino que se convirtió en el mejor estudio para conocer las características geológicas, geotécnicas e hidrogeológicas de la cordillera central de Los Andes, entre los departamentos de Tolima y Quindío.

Finalizada la excavación del túnel piloto en 2008, en agosto de 2009 comenzaron los trabajos del túnel principal –que para entonces contaba con los estudios requeridos–, a 2.400 metros sobre el nivel del mar y a 900 metros de profundidad bajo el alto de La Línea.

El trabajo fue emprendido por ingeniería netamente colombiana, con más de 6.000 personas entre quienes se encontraban ingenieros civiles, ambientales topográficos, mecánicos, eléctricos y de sistemas. Para llevarlo a cabo se requirió retirar 1.000.000 de m3 de roca, lo cual permitió abrir un boquete para el ingreso del túnel similar al de un apartamento de 100 m2 y emplear 40.000 toneladas de acero para soportar su estructura, que una vez construida fue recubierta con 450.000 m3 de concreto.

Como lo explicó la Ministra de Transporte Ángela María Orozco Gómez, “el túnel de La Línea es el proyecto que ha tenido la mayor cantidad de estudios en etapa de estructuración en la historia del país, porque contaba con diseños definitivos en fase 3, estudios de diseños y geofísica adicionales a los exigidos por la normatividad e incluso con la licencia ambiental antes de su licitación, lo que demuestra la seriedad y el compromiso del Gobierno con el proyecto y la tenacidad de los héroes que sacaron adelante las obras”.

La construcción del túnel de La Línea, para mejorar la seguridad vial y el nivel de servicio de los más de 6.000 vehículos que diariamente transitan el corredor vial Cajamarca-Calarcá, incluyendo su excavación, soporte, revestimiento, pavimento e instalación de equipos electromecánicos tuvo una duración de 4.069 días. Esto significa que cada día se construyeron aproximadamente 2,13 metros, en promedio, un indicador internacional notable para este tipo de megaproyectos.

Desde el punto de vista financiero la inversión total del túnel, incluidos sus equipos electromecánicos, alcanzó la cifra de 315 millones de dólares, es decir, una ejecución de 36.400 dólares por metro lineal, costo que se encuentra en el rango de este tipo de megaproyectos de obra subterránea.

Sin embargo, un proyecto de tal magnitud debió afrontar grandes retos.

“El primero de ellos fue técnico”, explicó el Director General del INVÍAS, Juan Esteban Gil Chavarría, “pues en ese momento la ingeniería colombiana debió lidiar con aguas subterráneas, grandes capas de ceniza volcánica y ocho fallas geológicas –a lo largo de 3,2 kilómetros de los 8,65 km de longitud del túnel– que debieron tratar y estabilizar”.

Entre las ocho fallas que se trataron estaba la de La Soledad, catalogada por expertos internacionales como la segunda falla de mayor complejidad geológica y técnica en la construcción de túneles en el mundo, estabilizada definitivamente en 2019.

El segundo gran reto estuvo relacionado con la desfinanciación de las obras durante 2 años (entre 2016 y 2018). Y es que al inicio del gobierno del Presidente Iván Duque Márquez, el túnel de La Línea no contaba con recursos para su terminación, su ejecución rondaba el 56% y las obras estaban abandonadas.

El ingeniero Gil Chavarría destacó que con el propósito de realizar un seguimento exhaustivo a la ejecución contractual y garantizar las condiciones técnicas y de seguridad que requieren este tipo de obras, el Instituto implementó una gerencia especializada del proyecto.

Así, en dos años de gestión, con la tenacidad y perseverancia de valientes trabajadores, el Gobierno nacional no solo finalizó las obras civiles del túnel el pasado 8 de febrero, sino que completó el 44% de los trabajos pendientes, con lo cual está ad portas de entregar un túnel moderno de 8,65 km de largo, 12,5 m de ancho y 3 carriles (2 de operación y 1 de emergencia), dotado con tecnología de vanguardia para su operación y seguridad, que impactará positivamente en el desarrollo turístico y comercial del Eje Cafetero y en la conectividad y la equidad del país, lo que lo convierte en el túnel de los colombianos.

Impactos: 15

Comparte en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.