Estudiantes colombianos prefieren carreras que les aseguren trabajo rápido.

Calidad de los programas académicos, carreras que les ofrezcan la posibilidad de obtener buenos y rápidos ingresos económicos profesionales y bajos costos de matrícula y pensión, son algunos de los principales criterios que tienen en cuenta los estudiantes antes de elegir una institución de educación superior (IES).

Estas son algunas de las conclusiones de la investigación de Jhon Jairo Saavedra Barbosa, magíster en Administración de la Escuela de Administración y Contaduría Pública de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien en su estudio entrevistó a 475 estudiantes de los grados 10 y 11 de 7 colegios (entre públicos y privados), mediante un instrumento de 38 preguntas; así mismo lo aplicó a estudiantes de primer y segundo semestre de diferentes universidades.

Muchos de los egresados de colegios públicos aspiran a prestar algún servicio en la fuerza pública e iniciar allí su carrera profesional, o ingresar a universidades públicas, debido a las limitaciones de sus ingresos y los de sus familiares.

Por otro lado, la decisión para los estudiantes de colegios privados se ve influenciada tanto por amigos o familiares como por el costo del programa, por lo que prefieren una IES de menor categoría o aquellas que les permitan una rápida entrada al sistema laboral.

Las entrevistas estuvieron enfocadas en cuatro puntos principales que se podían tener en cuenta para tomar la decisión: la parte vocacional, de origen, la selección y la elección.

“Se analizaron los factores más críticos y los comparamos unos con otros para mirar cuál predominaba. Al aplicar el instrumento vimos muchas tendencias relacionadas con la zona, el estrato, los diferentes ingresos económicos, su familia o la región”.

Según el estudio, pese a que muchos tienen el sueño de ir a estudiar a universidades en otro país, también prefieren instituciones como el SENA u otras que les permitan más fácil acceso a la vida laboral. Otros de los estudiantes que ya tenían escogidos tanto un programa como una universidad, aseguraron tener siempre una segunda opción, ya sea por gusto, por preferencia o por recomendación de algún familiar.

En el caso de los universitarios las preguntas se orientaron a las razones por las cuales escogieron ese programa. Según ellos, en su decisión influyó el hecho de que el programa es un requerimiento para algunos de sus trabajos, o por tradición familiar.

Parte del trabajo de investigación era entender cómo estos criterios se pueden alinear a los planes de marketing de las IES o planes de afinidad con los estudiantes y los programas desde los mismos colegios.

Se analizó porqué varias instituciones –ya sea por la reputación, prestigio o calidad de sus programas– no hacen mercadeo, como es el caso de la UNAL, mientras que otras sí dependen de estas estrategias para reclutar estudiantes.

El propósito también es brindarles a las IES un estudio y una metodología para que comiencen a aplicar algunos de esos análisis de variable al caracterizar a los estudiantes que quisieran tener en sus aulas e implementar planes más robustos teniendo en cuenta los criterios de decisión de estudiar en determinada institución.

Según el investigador, los criterios de selección de los estudiantes pueden ser un elemento que las IES consideren para apoyar sus planes de marketing y de reclutamiento estudiantil a líneas de pensamiento y de necesidades mucho más enfocadas en cumplir lo que el estudiante desea aprender y lo que le serviría para aplicar en su vida laboral.

Según la Encuesta Pulso Social del DANE, el 4,5 % de los hogares no continuaron con las actividades educativas o de aprendizaje desde que se cerraron las escuelas y colegios a causa de la pandemia por COVID-19 en 2020. Por su parte, el Sistema de Matrículas Estudiantil (Simat) reportó hasta agosto del mismo año el retiro de 102.880 niños del Sistema, en el que se registran más de 9 millones de menores, lo que representa el 1,1 % de la matrícula.

Ante este panorama, el magíster considera que se necesitan más estudios para analizar a los estudiantes, pues utilizando la metodología propuesta se pueden incorporar nuevas variables como la recesión económica, la deserción escolar y los niveles de permanencia en los colegios e IES, para así verificar, validar y confrontar no solo las expectativas de los estudiantes, sino también las variables de mercado.

“Es mucho mejor hacer el análisis antes de que el estudiante entre a estudiar, que hacerlo mientras está en el programa académico, pues hay una alta posibilidad de que no pueda seguir pagando sus estudios o afronte alguna situación que le obligue a interrumpirlos, ya sea porque no le gustó el programa o porque lo escogió por presión familiar, entre otros”.

(Información Agencia de Noticias U.N.)

Impactos: 8

Comparte en redes sociales

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.